Presión alta en el embarazo

Salud materna y prevención

Presión alta: una complicación del embarazo que podemos detectar y, en muchos casos, prevenir.

Por Dra. Verónica de Chávez · Cardióloga – Internista

#Embarazo #Preeclampsia #PresiónArterial #Prevención

Los trastornos de la presión arterial es una de las complicaciones más importantes del embarazo y una de las principales causas de enfermedad grave y muerte materna y perinatal en América Latina. Sin embargo, hay un mensaje esperanzador: identificar a las mujeres con riesgo desde las primeras semanas del embarazo, controlar adecuadamente la presión arterial y utilizar medidas preventivas basadas en evidencia puede reducir significativamente sus complicaciones.

Composición conceptual sobre presión arterial, embarazo y prevención de preeclampsia

¿Qué es la preeclampsia?

La preeclampsia es una enfermedad propia del embarazo relacionada con alteraciones en el desarrollo y funcionamiento de la placenta. Se manifiesta generalmente después de las 20 semanas de gestación y se caracteriza por aumento de la presión arterial, acompañado de alteraciones que pueden afectar los riñones, hígado, cerebro, sangre, placenta y crecimiento del bebé.

No siempre produce síntomas al inicio. Por eso, una mujer puede sentirse perfectamente bien y tener la presión arterial elevada.

La Organización Mundial de la Salud estima que la preeclampsia afecta aproximadamente al 3–8% de las mujeres que dan a luz en el mundo.

¿Qué tan frecuente es en América Latina?

La Organización Panamericana de la Salud, que analizó estudios de América Latina, analizó que aproximadamente 6 a 7 de cada 100 embarazos pueden verse afectados por preeclampsia en nuestra región.

Utilizando los datos poblacionales y de natalidad del Banco Mundial para América Latina y el Caribe, actualmente ocurren alrededor de 9,3 millones de nacimientos al año en la región.

Si aplicamos una prevalencia de 6,6%, esto significa que del orden de 600.000 mujeres latinoamericanas podrían presentar preeclampsia cada año.

6–7
de cada 100 embarazos pueden verse afectados por preeclampsia en nuestra región.
9,3 M
de nacimientos al año en América Latina y el Caribe.
600.000
mujeres latinoamericanas podrían presentar preeclampsia cada año.

¿Cuántas mujeres mueren?

La OPS señala que en 2023 ocurrieron aproximadamente 20 muertes maternas cada día en América Latina y el Caribe, es decir, alrededor de 7.300 muertes maternas durante ese año.

Los trastornos hipertensivos del embarazo —que incluyen principalmente preeclampsia y eclampsia— han sido responsables de aproximadamente 26% de las muertes maternas en América Latina y el Caribe, o sea 1.900 muertes maternas al año asociadas con trastornos hipertensivos del embarazo, aproximadamente cinco mujeres cada día.

Lo más preocupante

Lo más preocupante es que la OPS considera que la gran mayoría de las muertes maternas pueden prevenirse con atención prenatal oportuna, diagnóstico temprano, medicamentos adecuados y acceso rápido a atención hospitalaria.

¿Qué ocurre con el bebé?

La preeclampsia también afecta directamente a la placenta. Cuando la placenta no recibe suficiente flujo sanguíneo, el bebé puede recibir menos oxígeno y nutrientes.

Esto aumenta el riesgo de restricción del crecimiento fetal, bajo peso al nacer, desprendimiento de placenta, ingreso a cuidados intensivos neonatales, muerte fetal y, especialmente, parto prematuro.

En América Latina y el Caribe, aproximadamente 10% de los nacimientos son prematuros.

Aplicado a los aproximadamente 9,3 millones de nacimientos anuales de la región, representa cerca de 930.000 bebés prematuros cada año por todas las causas.

La evidencia internacional muestra que la preeclampsia constituye una de las principales causas de parto prematuro médicamente indicado; algunas revisiones estiman que puede estar relacionada con aproximadamente 20–30% de los partos prematuros.

En las formas graves de la enfermedad, muchas veces el nacimiento debe adelantarse porque terminar el embarazo se convierte en la única manera de proteger la vida de la madre y del bebé.

¿La preeclampsia provoca abortos?

Aquí es importante utilizar correctamente los términos.

La preeclampsia clásica aparece generalmente a partir de las 20 semanas, por lo que no es una causa habitual de aborto espontáneo del primer trimestre.

Por esta razón, no existe una cifra científicamente válida de “abortos causados por preeclampsia” en América Latina.

Lo que sí puede ocurrir, sobre todo cuando la enfermedad aparece tempranamente y es grave, es muerte fetal después de las 20 semanas, restricción severa del crecimiento o necesidad de terminar el embarazo antes de tiempo.

Los estudios muestran que las gestaciones complicadas por preeclampsia presentan mayor riesgo de muerte fetal, y este riesgo aumenta considerablemente cuando la enfermedad aparece a edades gestacionales tempranas.

La pregunta más importante: ¿podemos prevenirla?

Prevención posible

No todos los casos de preeclampsia pueden evitarse, pero sí podemos reducir significativamente el riesgo y, sobre todo, prevenir muchas de sus formas más graves.

La prevención debe comenzar temprano, idealmente desde el primer trimestre.

Las medidas con mayor respaldo científico son:

  • Iniciar el control prenatal tempranamente, preferiblemente durante el primer trimestre, y medir correctamente la presión arterial en todas las consultas.
  • Identificar desde las primeras semanas a las mujeres con mayor riesgo. Antecedentes de preeclampsia, hipertensión crónica, enfermedad renal, diabetes, enfermedades autoinmunes y embarazo múltiple son factores particularmente importantes.
  • Aspirina a dosis bajas en mujeres de riesgo. La OMS recomienda aspirina en las embarazadas con riesgo aumentado. Dependiendo de la guía y del protocolo utilizado, se emplean dosis bajas dentro de aproximadamente 75–150/162 mg diarios, iniciadas tempranamente, preferiblemente antes de las 16 semanas y, según OMS, antes de las 20 semanas. La aspirina no debe iniciarse por cuenta propia; debe ser indicada por el médico.
  • Calcio cuando la ingesta alimentaria es baja. La OMS recomienda en poblaciones con bajo consumo de calcio una suplementación de 1,5–2 gramos diarios de calcio elemental durante el embarazo. La evidencia disponible indica que, en mujeres con ingesta insuficiente, el calcio puede disminuir sustancialmente el riesgo de preeclampsia.
  • Actividad física durante el embarazo, siempre que no exista contraindicación médica. Las recomendaciones internacionales señalan que aproximadamente 140 minutos semanales de ejercicio moderado pueden disminuir el riesgo de hipertensión gestacional y preeclampsia. Esta es la medida más efectiva y aplica durante todo el embarazo.
  • Mantener un peso saludable antes del embarazo y controlar adecuadamente hipertensión, diabetes y enfermedad renal antes y durante la gestación.
  • Realizar una evaluación especializada del riesgo de preeclampsia durante el primer trimestre cuando esté disponible. Los modelos más completos combinan antecedentes maternos, presión arterial media y, en centros especializados, Doppler de arterias uterinas y marcadores placentarios como PlGF.
Nota sobre calcio

La OMS se encuentra actualmente revisando nuevamente la evidencia sobre suplementación con calcio; el grupo internacional encargado de esta actualización se reunió en agosto de 2026. Mientras se publica una nueva recomendación definitiva, continúa vigente la recomendación actual para mujeres con baja ingesta de calcio.

¿Cuándo debe una embarazada buscar atención inmediata?

Una presión arterial de 140/90 mmHg o mayor durante el embarazo requiere valoración médica. Una presión de 160/110 mmHg o más representa una situación potencialmente grave.

También deben buscarse atención urgente ante dolor de cabeza intenso o persistente, visión borrosa o luces delante de los ojos, dolor intenso en la parte alta del abdomen, dificultad para respirar, hinchazón brusca de cara o manos, convulsiones o disminución importante de los movimientos del bebé.

No hay que esperar a “sentirse enferma”: la preeclampsia puede avanzar silenciosamente.

Un mensaje para todas las mujeres

La preeclampsia no debería descubrirse cuando ya existen convulsiones, daño renal, un parto extremadamente prematuro o una emergencia materna.

Tenemos herramientas para hacerlo mejor.

La combinación que puede salvar vidas

Control prenatal temprano + evaluación del riesgo + medición adecuada de la presión arterial + aspirina cuando está indicada + adecuado consumo de calcio + tratamiento oportuno de la hipertensión pueden salvar la vida de una madre y de su bebé.

CONCLUSIÓN

La prevención comienza mucho antes de que aparezcan los síntomas.

En el embarazo, conocer la presión arterial puede salvar dos vidas.

Dra. Verónica de Chávez · Cardióloga – Internista