Cuidados paliativos en la vida de las mujeres.

En El Salvador, como en muchas partes del mundo, las mujeres enfrentan diversas cargas sociales, económicas y emocionales a lo largo de sus vidas. Esta realidad se intensifica cuando se ven afectadas por enfermedades graves o terminales, ya sea como pacientes o como cuidadoras.

En estos escenarios, los cuidados paliativos emergen como un componente esencial para mejorar la calidad de vida y brindar un profundo sentido de alivio y esperanza.

Alivio y esperanza en etapas de vida complejas
Mujer recibiendo acompañamiento en un proceso de cuidados paliativos

Los cuidados paliativos, definidos como un enfoque integral para aliviar el sufrimiento físico, emocional, psicológico y espiritual de los pacientes y sus familias, se convierten en una herramienta fundamental para ofrecer bienestar en las etapas finales de la vida.

En el caso de las mujeres, su impacto puede ser aún más transformador debido a los múltiples roles que desempeñan en la familia y en la sociedad.

La medicina de familia y el cuidado centrado en la persona

La medicina de familia me brinda el privilegio de conocer a mis pacientes en profundidad: su historia de vida, valores y necesidades. Esta mirada integral permite ofrecer cuidados paliativos personalizados, tanto a quienes viven la enfermedad como a quienes acompañan el proceso.

Vivido desde la experiencia de la paciente, el cuidado paliativo alivia el sufrimiento en todas sus dimensiones. Incluye el control del dolor, el manejo de síntomas físicos y el acompañamiento emocional frente a la ansiedad y la depresión.

A medida que mejora la calidad de vida, estos cuidados permiten vivir de forma más plena incluso en etapas avanzadas, empoderando a la paciente mediante información clara y decisiones respetuosas de sus deseos y preferencias.

Impacto emocional, social y económico en las mujeres cuidadoras

La enfermedad grave no solo afecta al paciente. Las mujeres cuidadoras suelen enfrentar una sobrecarga emocional constante, acompañada de estrés, ansiedad, depresión y agotamiento físico.

A esto se suma el impacto social y económico: reducción o abandono del empleo, aumento de gastos médicos y vulnerabilidad financiera del hogar. Muchas veces, todas las dinámicas familiares giran en torno al cuidado del enfermo, descuidando otras relaciones y necesidades.

El duelo posterior puede verse intensificado por expectativas sociales que minimizan el dolor femenino, generando aislamiento y falta de espacios para expresar emociones.

Reconocer y apoyar a las mujeres cuidadoras

En Latinoamérica, patrones culturales misóginos asignan a las mujeres el rol de cuidadoras sin reconocer ni valorar su labor. Esta invisibilización perpetúa la desigualdad y limita el acceso a recursos y apoyo.

Es fundamental brindar apoyo integral que incluya:

  • Apoyo económico: subsidios, ayudas y servicios accesibles.
  • Apoyo laboral: permisos remunerados y flexibilidad horaria.
  • Apoyo psicológico: terapia individual, grupal y grupos de apoyo.
  • Apoyo social: redes comunitarias y espacios de acompañamiento.

Como profesionales de la salud debemos:

  • Reconocer y valorar la labor de las cuidadoras.
  • Brindar información clara sobre cuidados paliativos.
  • Ofrecer acompañamiento emocional y psicológico.
  • Conectar con recursos y servicios disponibles.
Conclusión

Los cuidados paliativos tienen un impacto profundo y multifacético en la vida de las mujeres, especialmente en contextos marcados por la desigualdad de género. Visibilizar esta realidad y garantizar apoyo integral es esencial para que estos cuidados sean verdaderamente una fuente de alivio y esperanza.

Promover políticas públicas, educación comunitaria y reconocimiento del rol femenino es un paso imprescindible hacia un futuro de equidad y bienestar.

Silvia Nora González de Rivera.
Médico de familia.