¡Es muy caro estar saludable!

Prevención y salud cardiometabólica

Una reflexión sobre el costo real de enfermar frente a la inversión en prevención.

Por Américo Díaz del Valle · Lic. en Administración de Empresas

Prevención en salud frente a costos de enfermedad
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“Si crees que la salud es cara es porque no has calculado los costos de la enfermedad”.

Sin duda, esta oración nos lleva a la paradoja de sopesar la inversión de nuestros recursos en estar bien o gastarlos para solventar un problema. Es decir, situarnos entre la prevención o la corrección.

Estoy seguro de que, si alguno de nosotros construyera un puente para pasar sobre un cañón, buscaríamos hacerlo de la mejor manera para tener la seguridad y confianza de que, al cruzar hacia el otro lado, no caeremos al abismo. No escatimaríamos en seguridad durante la construcción, pues de ello dependería nuestra vida.

Sin embargo, cuando se trata de velar por nuestra salud, a veces no somos conscientes de lo que representa ni del fuerte impacto que una mala calidad de vida y la falta de prevención tienen en todos nuestros ámbitos, sin excepción.

El impacto de la falta de salud funcional

Revisemos cómo la falta de salud funcional puede afectar distintas áreas de la vida.

Ámbito económico, familiar y global

Las enfermedades crónicas son de larga duración y lenta evolución, y representan uno de los mayores problemas de salud pública en el mundo.

Gastos médicos: las personas con enfermedades crónicas suelen enfrentar costos significativos por consultas médicas, medicamentos, tratamientos y posibles hospitalizaciones, afectando la estabilidad financiera del hogar.

Según la Organización Mundial de la Salud, un hogar en países de ingresos bajos y medios puede llegar a destinar hasta un 20% de sus ingresos para atender enfermedades cardiovasculares.

Ámbito laboral

Falta de productividad: la enfermedad crónica puede causar fatiga, dolor o molestias que dificultan el rendimiento óptimo en el trabajo.

Absentismo: las visitas frecuentes al médico, tratamientos y síntomas impredecibles pueden llevar a faltar al trabajo con regularidad, afectando la asistencia y la continuidad laboral.

Los costes indirectos de una mala salud —como ausentismo o discapacidad— pueden ser dos o tres veces mayores que el costo médico directo.

Ámbito afectivo familiar

Estrés familiar: la preocupación constante por la salud de un ser querido con enfermedad crónica puede generar altos niveles de estrés y afectar la dinámica familiar.

Cambio en roles: dependiendo de la gravedad de la enfermedad, los roles familiares pueden cambiar. Por ejemplo, un miembro joven podría asumir responsabilidades de cuidado.

Dificultades emocionales: la carga emocional del cuidado puede provocar consecuencias graves en el cuidador, como depresión, soledad, estrés crónico, descuido o exacerbación de problemas de salud, conocido como síndrome del cuidador.

Ámbito de desarrollo personal

Limitación de actividades: la enfermedad crónica puede limitar la participación en actividades sociales, deportivas o de ocio, afectando el desarrollo personal.

Autoestima y confianza: la lucha constante contra síntomas y limitaciones puede impactar la autoestima y la seguridad personal.

Metas y logros postergados: las limitaciones impuestas por la enfermedad pueden posponer o modificar metas personales y profesionales, generando frustración.

Punto clave

Invertir en salud no debe limitarse al control o rehabilitación de la enfermedad. Debe entenderse como mantener un estilo de vida que ayude a prevenir llegar a situaciones de enfermedad.

Cuando aumenta la enfermedad, aumenta el gasto

Es importante recalcar que, si aumenta la enfermedad, también aumenta el gasto.

En un futuro cercano, se prevé que los gastos en salud sigan escalando, impulsados por factores como el envejecimiento de la población y la creciente incidencia de enfermedades crónicas.

Esto significa que, en El Salvador, el gasto por enfermedades en los hogares también ha aumentado en los últimos años y no se prevé que disminuya en el corto plazo.

Ejemplo: gasto farmacológico mensual de un paciente diabético

Detalle por condición
Diabetes

Paciente diabético.

Prescripción estimada: 2 tipos de medicamentos.
$57.00
Hipertensión

Entre el 30% y 40% de los pacientes con diabetes son hipertensos.

Prescripción estimada: 2 tipos de medicamentos.
$45.00
Dislipidemia

Alteración en los niveles de grasas en sangre.

Prescripción estimada: 1 tipo de medicamento.
$72.00
Problemas gástricos

5 de cada 10 pacientes diabéticos sufren problemas gástricos.

Prescripción estimada: 1 tipo de medicamento.
$64.00
Total mensual

Tratamiento farmacológico estimado de un paciente diabético con comorbilidades asociadas.

$238.00

Comparación con variables económicas de referencia en El Salvador

Gasto mensual en tratamiento farmacológico
$238.00
Paciente diabético con comorbilidades asociadas.
Salario mínimo mensual
$365.00
Referencia de ingreso mensual.
Canasta básica alimentaria urbana
$251.00
Referencia de costo mensual alimentario.
Salario estimado en área industrial
$900.00
Referencia comparativa de ingreso bruto.
65% del salario mínimo mensual aproximado.
95% de la canasta básica alimentaria urbana aproximada.
26% del ingreso bruto si se toma como referencia un salario de $900.00.
Impacto financiero

Con esta comparación es claro el impacto financiero que las enfermedades crónicas no transmisibles tienen en las familias. En el mejor de los casos, según el ejemplo, el gasto representa aproximadamente el 26% del ingreso bruto.

Claramente podemos decir que invertir en estar saludable será más barato que gastar en controlar una enfermedad. Sin embargo, si ya tienes una enfermedad, es importante saber que puedes disminuir este gasto siempre y cuando te comprometas a cumplir lo indicado por los profesionales médicos que te asisten.

Entonces, ¿cómo invertir en prevención?

  • Programas de detección precoz: realiza chequeos médicos regulares y pruebas recomendadas para identificar problemas de salud en etapas tempranas.
  • Mantén una dieta equilibrada: reduce alimentos procesados, azúcares y grasas saturadas; aumenta frutas, verduras y alimentos ricos en fibra.
  • Fomenta la actividad física: establece horarios para caminar, nadar, practicar deportes o moverte en familia.
  • Evita el tabaco y el alcohol: promueve un ambiente libre de hábitos que aumentan el riesgo de enfermedad.
  • Prioriza el sueño: el descanso de calidad es esencial para la salud y la prevención.
  • Mantén las vacunas al día: las vacunas ayudan a prevenir enfermedades infecciosas.
  • Lava las manos regularmente: una higiene adecuada reduce el riesgo de infecciones.
  • Maneja el estrés: promueve estrategias como meditación, yoga, caminatas o conversaciones familiares.
  • Educa sobre salud: asegúrate de que todos en la familia comprendan la importancia de un estilo de vida saludable.
Recuerda que la decisión de invertir en salud o gastar en enfermedad está en tus manos. ¡Haz tu parte!

CONCLUSIÓN

La salud puede parecer costosa cuando se mira como gasto inmediato, pero la enfermedad suele tener un impacto mucho mayor: económico, laboral, familiar, emocional y personal. La prevención, los chequeos oportunos, la alimentación adecuada, la actividad física y el control médico son inversiones que protegen la calidad de vida.

Estar saludable no es solo evitar enfermedades; es preservar energía, autonomía, estabilidad familiar y capacidad de cumplir proyectos personales.

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